
Jujú, una niña que crece bajo la sombra de una familia matriarcal, explora los vínculos intergeneracionales y las tensiones entre distintas épocas. Con grietas, silencios y misterio, esta obra dibuja una atmósfera casi mágica, en la que los paisajes bucólicos del valle sirven de telón de fondo para una historia cargada de emociones y simbolismo. El hombre que dibujaba pájaros no solo es un homenaje a las mujeres que sostienen las comunidades rurales, sino también una crítica sutil a las estructuras sociales que perpetúan la desigualdad y el aislamiento, es el retrato del destino incierto de una casa, una familia y “una sociedad que no sabe lo que es ni qué hacer con su pasado rural”, como la propia autora declaró en una entrevista. Lidia Jorge ha vuelto a escribir una novela de melancólica belleza, y reafirma su lugar como una de las voces más importantes de la literatura portuguesa contemporánea.
Lídia Jorge (Boliqueime, Portugal, 1946) estudió literatura francesa en Lisboa y pasó algunos años en Angola y Mozambique durante las guerras de independencia colonial. Sus dos primeras novelas la colocaron como una de las mejores autoras contemporáneas de Portugal. Una de ellas es La costa de los murmullos y Los memorables, ambos publicados por Elefanta. En 2006, la Fundación Günter Grass le otorgó a la autora el premio Albatros —a ella y a su traductora al alemán, Karin von Schweder-Schreiner— por la publicación en lengua germana de O vento assobiando nasgruas. Un año más tarde, la Asociación de Escritores Portugueses la condecoró con el Grande Prémio SPA/Millennium por el conjunto de su obra. En 2013, Lídia Jorge fue nombrada como una de la diez mejores voces literarias por la francesa Magazine Littéraire; en 2014, obtuvo el Premio Luso-Español de Arte y Cultura y, en 2015, el Vergílio Ferreira por el conjunto de su obra. En 2020, obtuvo el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.